
Un campo que pone «Teléfono» puede esconder cualquiera de los cuatro, y con dos te quedas en el filtro.
Lo esencial Un número directo es el que el operador asigna a un solo aparato de la oficina. Lo marcas, suena el teléfono de esa persona y nadie te filtra la llamada. El número de la centralita es la puerta principal de la empresa y funciona de una manera muy distinta. Centralita, extensión, número directo, móvil: cuatro cosas que no tienen nada que ver comparten una misma columna. Casi ningún proveedor te dice cuál te ha vendido, y de esa diferencia depende que tu comercial hable con una persona o se quede en la puerta. La normativa sobre llamadas B2B no se reduce a una sola regla. En Reino Unido rige el opt-out, con la obligación de cotejar cada número con el registro CTPS antes de marcar. Alemania exige como mínimo un consentimiento presumido, abonados profesionales incluidos. Francia pasó al régimen de consentimiento el 11 de agosto de 2026, solo para los consumidores. En Estados Unidos, la llamada de empresa a empresa queda fuera del régimen Do-Not-Call en virtud del 16 CFR 310.6(b)(7). Enrow descuenta 40 créditos por teléfono y nada cuando la búsqueda no da resultado, lo que deja el número válido en 0,42 € en el Start de 4.000 créditos y en unos 0,30 € en Pro. Dale cien contactos de LinkedIn y 92 vuelven con un móvil: es una cifra nuestra, medida internamente, con esos datos de partida y no con otros. Lusha te descuenta 5 créditos en cuanto el número aparece en pantalla, funcione o no, y con cien números al mes ya necesitas su plan intermedio: unos 0,53 € por número mostrado. Aquí se habla de outbound B2B. De búsqueda inversa de teléfonos, nada.
Un número directo es un teléfono que te lleva hasta una persona. No a la empresa. No a un menú. No a alguien de recepción que te pregunta para qué llamas.
Esa es toda la definición, y justo ahí fallan casi todos los datos telefónicos B2B. Un campo que pone «Teléfono» no te dice cuál de las cuatro cosas hay dentro. Una llega a tu cliente potencial. Con dos te quedas atascado en el filtro. La cuarta fue el móvil de alguien en 2021 y hoy pertenece a un desconocido.
Dejo clara una cosa desde el principio. Esta página va de outbound B2B, no de búsqueda inversa, ese «¿quién me acaba de llamar?» que resuelven Truecaller y compañía. Enrow no tiene ningún producto de búsqueda inversa ni piensa tenerlo.
Centralita, extensión, número directo y móvil
| Tipo | Qué pasa cuando lo marcas | Dónde aparece |
|---|---|---|
| Centralita (línea principal) | Salta una locución automática o contesta alguien de recepción, y te toca explicarte antes de que avance nada. | Publicada en la web de la empresa: se saca en dos clics y sirve para rellenar a bajo coste los campos de «teléfono». |
| Extensión | Tres o cuatro cifras que solo significan algo dentro del plan de numeración de la empresa. Desde fuera sigues entrando por el número principal. | Directorios, fichas viejas del CRM, programas de congresos. |
| Número directo (DID, o DDI en Europa) | Un número externo completo que va directo a un aparato. Ni menú ni filtro. | Lo que en teoría te vende un proveedor de datos telefónicos. |
| Móvil | Suena esté donde esté la persona, también en el tren. | Firmas de email, LinkedIn, operaciones antiguas, proveedores de números. El más útil y el que más carga legal lleva. |
Casi nadie etiqueta cuál es cuál. Busca números de teléfono para ventas y te salen dos mercados que no se parecen en nada: los que venden un número desde el que llamar y los que venden números a los que llamar.
El móvil va aparte. Es el camino más rápido hasta una persona y también el que más obligaciones arrastra, porque un móvil personal es, sin discusión posible, un dato personal a efectos del RGPD, cosa que una centralita no suele ser. Los móviles B2B merecen la pena, siempre que no los trates a la ligera.
Cómo funciona por dentro un número directo

Como es solo una entrada de enrutado, el número directo sigue sonando mucho después de que la persona se vaya.
Dos minutos sobre las tripas del sistema, porque explican un fallo del que nadie te avisa.
El operador entrega al cliente unos enlaces troncales hacia su PBX y le asigna un rango de números. Cuando marcas uno, las cifras viajan hasta el PBX (normalmente en formato parcial, las cuatro últimas) y el PBX encamina la llamada hasta un aparato. El artículo de Wikipedia sobre el direct inward dialing recoge lo que aquí importa: el servicio atiende las llamadas entrantes de muchísimos números y necesita, para absorber las llamadas simultáneas, bastantes menos circuitos físicos que números DID tiene asignados.
Un número directo es, por tanto, una regla de enrutamiento y no un cable. Asignarlo no cuesta casi nada, y reasignarlo tampoco.
De ahí que los teléfonos almacenados en una base envejezcan sin hacer ruido. Cuando un comercial se va, su número directo no muere: lo redirigen a quien le sustituye, o lo dejan aparcado. El número sigue sonando. Alguien sigue descolgando. La ficha parece impecable hasta el segundo exacto en que tu comercial abre la llamada preguntando por alguien que se fue de la empresa hace dos años. Los emails, al menos, tienen la decencia de hacer bounce.
Tasa de contacto: por qué la etiqueta lo decide todo
Una centralita pone a una persona entre tu comercial y tu cliente potencial, y parte del trabajo de esa persona consiste en no pasarte la llamada. El número directo la quita de en medio. Sobre el mecanismo no discute nadie.
Las cifras que circulan sobre ese efecto ya son otra historia. El eBook de ZoomInfo asegura que un comercial tiene «un 147 % más de probabilidades» de contactar con un VP si llama a un número directo, y calcula que con la línea general de la empresa hacen falta entre 8 y 18 intentos por cliente potencial. Cognism repite el 147 % y añade un factor 3 para los móviles, citando su propio State of Cold Calling 2026. Todas son cifras publicadas por empresas que venden datos de teléfono, y ninguna viene con tamaño de muestra ni con método. No tengo nada mejor, y desconfiaría de cualquiera que las cite como hechos.
Hay una cosa que un proveedor sí puede contar con honestidad, la que depende de él: cuántos números saca de una lista que le han pasado. Aquí va nuestro dato, con el protocolo a la vista en vez de escondido. Dale a Enrow cien contactos sacados de LinkedIn y devuelve un móvil para 92 de ellos, de media en los ficheros que hemos procesado nosotros mismos. Pero es una cifra de cobertura y nada más. Nadie la ha auditado, y no es una tasa de contacto.
Los datos de partida explican buena parte de ese resultado; por eso los menciono en la misma frase y no en una nota al pie. Lo que entra aquí son perfiles de LinkedIn. Un simple nombre con su empresa es una materia prima mucho más pobre y da un resultado más pobre, y por eso un porcentaje de cobertura publicado sin decir de qué se partía no significa casi nada. Noventa y dos números tampoco son noventa y dos conversaciones: lo que pasa después de marcar es cosa de tu mercado y de tus comerciales.
Compruébalo con tu propia lista en vez de fiarte de mí. Con una cuenta gratuita recibes 50 créditos nuevos cada mes, sin tarjeta, y a 40 créditos el número eso da exactamente para un teléfono: sirve para comprobar el formato, no la cobertura. Veinticinco números cuestan 15 € en Start. Poco dinero para pasarlo como gasto sin preguntar; suficiente para salir de dudas.
La tasa de contacto, en sí, es fácil de definir: el porcentaje de llamadas que acaban en una conversación real con la persona que buscabas, una que vaya más allá del «hola». Ni buzón de voz ni recepción. Los equipos la inflan contando cualquier llamada contestada, aunque quien conteste sea la centralita.
Medir la tuya lleva quince días. Etiqueta cada número del CRM con su tipo antes de que el comercial marque, haz 200 llamadas y desglosa la tasa por tipo. Así sabrás lo que valen tus datos en tu mercado, algo que ningún benchmark de proveedor te va a decir.
Cómo consigue números directos un equipo comercial
Cuatro caminos, y no valen lo mismo. La propia persona te lo da, en la firma de un email o en una acreditación: máxima calidad, mínimo volumen. Tu propio CRM ya lo tiene de una operación antigua, y conviene enriquecerlo como toca antes de comprar nada nuevo. Un proveedor busca y verifica el número en el momento en que se lo pides. O compras un fichero.
El problema empieza con el último. Busca base de datos de móviles B2B y los resultados se llenan de vendedores de listas. Un fichero comprado es la foto de un momento, vendida a cualquiera que la pida, sin rastro de dónde salió cada fila. Eso importa mucho más de lo que imagina quien compra, porque es justo lo que la ley te va a preguntar.
La parte legal, con los textos en la mano

La directiva dejó a los abonados profesionales en manos de cada país: lee su norma antes de marcar.
Todas las páginas que posicionan en este tema tienen su párrafo sobre cumplimiento normativo. Ninguna cita una sola norma. Estas son las disposiciones que regulan realmente los datos telefónicos B2B.
Empieza por la base jurídica. Cualquier proveedor serio se apoya en el artículo 6.1.f) del RGPD: el tratamiento es lícito si «es necesario para la satisfacción de intereses legítimos perseguidos por el responsable del tratamiento o por un tercero», salvo que prevalezcan «los intereses o los derechos y libertades fundamentales del interesado». Una ponderación, no un cheque en blanco.
Luego llega la obligación que nadie presupuesta. El artículo 14 se aplica siempre que los datos no se hayan obtenido del propio interesado, que es exactamente el caso de cualquier número de teléfono comprado a un tercero. El responsable «facilitará al interesado la siguiente información», y el 14.3.a) pone el cronómetro en marcha: «dentro de un plazo razonable […] y, a más tardar, dentro de un mes». El 14.5.b) sí libera de la obligación cuando comunicar esa información «resulte imposible o suponga un esfuerzo desproporcionado», y el sector actúa como si esa excepción fuera bastante más amplia de lo que es.
Y hay una disposición que se lleva por delante toda la ponderación. Artículo 21.3: «Cuando el interesado se oponga al tratamiento con fines de mercadotecnia directa, los datos personales dejarán de ser tratados para dichos fines.» Nada que ponderar, ningún interés que pesar.
Por qué Europa es un mosaico
Porque así lo quiso una directiva de 2002, la Directiva sobre la privacidad y las comunicaciones electrónicas. Su artículo 13, apartado 5, dice: «Los apartados 1 y 3 se aplicarán a los abonados que sean personas físicas. Los Estados miembros velarán asimismo […] por la suficiente protección de los intereses legítimos de los abonados que no sean personas físicas en lo que se refiere a las comunicaciones no solicitadas.»
La protección de los abonados profesionales quedó así en manos de cada legislador nacional, y una veintena de parlamentos respondió cada uno a su manera. Quien te diga que «la llamada B2B en la UE es opt-out» ha leído las normas de un solo país.
Alemania es el contraejemplo. El § 7(2) Nr. 1 de la UWG prohíbe la publicidad telefónica a un consumidor sin consentimiento expreso previo, y a cualquier otro participante en el mercado —una empresa, vamos— sin al menos una mutmaßliche Einwilligung, un consentimiento presumido. Llamar a una empresa alemana a su número directo no se parece en nada a llamar a una británica.
Francia cambió de régimen 18 días antes de que se publicara esta página. El artículo L223-1 del Code de la consommation, en su versión en vigor el 11 de agosto de 2026, prohíbe la prospección telefónica de «un consommateur qui n'a pas exprimé préalablement son consentement». El texto nombra al consumidor, de modo que la llamada profesional se queda fuera. Léelo tú mismo antes de montar un programa de llamadas en Francia a partir de una sola frase.
Reino Unido: opt-out, pero hay que cotejar
El artículo 21 del PECR (SI 2003/2426) prohíbe las llamadas comerciales no solicitadas cuando el abonado ha comunicado previamente a quien llama que, por ahora, no quiere recibirlas en esa línea, o cuando el número figura en el registro previsto en el artículo 26.
La ICO presenta esos registros como listas oficiales de quienes no quieren recibir llamadas comerciales en directo: la TPS y su versión para empresas, la CTPS. Un número tiene que llevar 28 días inscrito para que surta efecto. La inscripción es gratuita y cubre los móviles. La consigna no deja margen: antes de hacer llamadas comerciales en directo, tienes que cotejar tus números con esos registros.
Ojo con una trampa. Los autónomos y las sociedades sin personalidad jurídica cuentan como abonados particulares: sus números van a la TPS y el registro de empresas no sabe nada de ellos. Coteja con los dos registros, o el consultor que trabaja por su cuenta, y al que tomaste por una empresa, acabará poniéndote una reclamación.
Estados Unidos: el B2B queda fuera, pero no del todo
En el 16 CFR § 310.6(b)(7), la Telemarketing Sales Rule deja fuera de su ámbito las llamadas entre un televendedor y una empresa destinadas a conseguir la compra de bienes o servicios. Esa exclusión tiene sus propias exclusiones. Lo dispuesto en el § 310.3(a)(2) y (4) sobre declaraciones engañosas sigue aplicándose, y la venta al por menor de material de oficina o de limpieza no duradero se queda dentro de la norma.
El registro nacional Do-Not-Call solo cubre las líneas residenciales. El 47 CFR § 64.1200(c) restringe las llamadas comerciales dirigidas a cualquier abonado telefónico residencial antes de las 8:00 y después de las 21:00, y a los abonados residenciales inscritos en el registro. El puerto seguro exige una copia del registro obtenida como mucho 31 días antes de la llamada.
Nada de esto es asesoramiento jurídico, y esas tres jurisdicciones europeas son las tres que he verificado. España, Italia y los países nórdicos tienen cada uno su propio régimen, y esta página no los cubre.
Por qué algunos proveedores no dan ningún número en Europa
El ejemplo más claro está en la página de un competidor. Findymail lo dice en una línea en su página de phone finder: por el RGPD, no facilita números de teléfono de contactos situados en la Unión Europea. Su página de precios etiqueta el dato como «Phone (non-EU)».
Postura defendible, y dicha con honestidad. Prefiero eso a un proveedor que te cuela sin avisar la centralita de una empresa de Múnich. También significa que no existe ningún precio de Findymail para un número directo europeo, a ningún volumen, de modo que la comparación no se puede hacer.
La posición de Enrow, sin rodeos: el RGPD no nos bloquea en los teléfonos europeos. Europa es donde mejor cobertura tenemos.
Nada de eso hace que tus llamadas cumplan la ley. Nuestra documentación cubre nuestros tratamientos. El cotejo con la CTPS, los registros nacionales de exclusión publicitaria, la oposición que alguien envió a tu equipo el mes pasado: eso te toca a ti, y cualquier proveedor que insinúe lo contrario te promete una tranquilidad que no entra en lo que has pagado. Para hacerte una idea del trabajo operativo que hay detrás, Cognism publica que coteja sus datos con 15 listas DNC en Reino Unido, Alemania, Francia, España, Irlanda, Bélgica, Croacia, Portugal y Suecia. Afirmación suya, sin auditar.
Cuánto debería costar un número directo

En mensual, pagar por número mostrado sale 3,3 veces más caro que pagar por número válido.
Hay dos modelos de facturación, y la diferencia entre ellos es mayor de lo que sugiere cualquier precio de tarifa.
Lusha cobra por mostrar el dato. Los créditos salen de tu saldo en el segundo en que la fila aparece en pantalla. En su página de precios: mostrar un email, 1 crédito; mostrar un número de teléfono, 5 créditos. Professional cuesta unos 64 € al mes por 600 créditos: 120 números mostrados, es decir, 0,53 € por número mostrado (importe convertido desde su tarifa en dólares). Con pago anual, el mismo plan baja a unos 48 € al mes, facturados de una vez para todo el año, con los mismos 600 créditos mensuales: 0,40 € por dato mostrado. Se cobra igual tanto si el número suena en una mesa como si ya no existe. Otro detalle: los planes de autoservicio llegan como máximo a cinco usuarios; a partir del sexto, hay que pedir presupuesto.
Enrow cobra el resultado. Un teléfono gasta 40 créditos del mismo saldo que tus emails, sin ninguna bolsa aparte para los números, y solo se te descuenta cuando el número está verificado. Pro cuesta 75 € por 10.000 créditos, lo que da 250 teléfonos, a 0,30 € por número válido. Start: 15 € por 1.000 créditos, 25 teléfonos, 0,60 €, o 42 € por 4.000 créditos, 100 teléfonos, 0,42 €. Scale: 360 € por 50.000 créditos, 1.250 teléfonos, 0,29 €. El escalón de 200.000 créditos, a 1.250 €, da para 5.000 teléfonos a 0,25 €. La facturación anual baja Pro a 67,50 € al mes, 0,27 € el número, y Scale a 324 €, 0,26 €.
Para comparar en igualdad de condiciones hay que tomar el mismo volumen y el mismo tipo de facturación. Con cien números al mes y pago mensual, el Start de 4.000 créditos de Enrow los cubre por 42 €, 0,42 € por número válido, mientras que el Starter de Lusha (unos 45 €, 400 créditos) se queda en 80 números mostrados, de modo que para los cien hace falta Professional, unos 64 €, a 0,53 € por número mostrado. Si comparas anual con anual, Enrow empieza en Pro: 250 números al mes por 67,50 €, 0,27 € cada uno. El Professional anual de Lusha se queda en 120 números mostrados (unos 0,40 € cada uno); para llegar a 250 al mes hay que subir a Premium, unos 273 € al mes por 3.400 créditos. Todas las cifras de Lusha son conversiones de su tarifa en dólares. El cálculo completo sobre la tarifa de Lusha está en la página de alternativas a Lusha.
Todas esas cifras ponen precio a un número suelto. Ninguna dice cuántos números acaba dando una lista de cien nombres, que es la cuestión de cobertura de más arriba y la que ninguna página de precios ha contestado nunca. Lusha no publica tasa de acierto, así que aquí no hay nada que poner enfrente de los 92; esa comparación la tienes que hacer tú, no me corresponde a mí darla por hecha.
El modelo por usuario funciona de otra forma. Kaspr cobra por usuario, no por créditos: 100 créditos de teléfono por usuario y mes en Starter, 200 en Business, 5 en el plan gratuito, y con el plan anual se cargan de golpe en la cuenta los créditos de los doce meses. Sus emails B2B «ilimitados» tienen un tope de 10.000 por cuenta y mes, fijado por una cláusula de uso razonable, conque no te tomes nunca esa palabra al pie de la letra. Starter cuesta 59 € por usuario al mes y Business 99 €; Kaspr publica sus propios precios en euros. Cinco comerciales en Business son 495 € al mes por 1.000 créditos de teléfono, unos 0,50 € por dato mostrado. Por dato mostrado, no por número que funcione: el crédito se va en los dos casos. Enrow Scale cuesta 360 € por 1.250 números verificados, unos 0,29 € cada uno, sin recargo por usuario y con hasta 10 usuarios en Pro e ilimitados en Scale. Si sumas un sexto comercial, la factura de Kaspr sube; la nuestra no. El cálculo completo, usuario a usuario, está en la comparativa de Kaspr.
Apollo también cobra por usuario: unos 59 € por licencia con pago mensual (convertidos desde su tarifa en dólares) por 2.500 créditos unificados, y un móvil cuesta 8 créditos. Sus créditos caducan cada mes sin acumularse, y sus móviles salen de una base almacenada en lugar de buscarse en el momento, con un sesgo hacia Estados Unidos y sin producto de números directos europeos. Un precio por dato mostrado sobre una ficha almacenada no dice cuántos de esos números siguen sonando.
Hasta dónde llega Enrow
No hay una base de datos que puedas consultar. No existe ningún índice de «todos los VP de ventas de Múnich» que puedas ir hojeando, porque no hay nada esperando en una estantería: la búsqueda se lanza en el momento en que la pides. Lo que compras con eso son datos actualizados; lo que pagas es no tener una pantalla donde rebuscar. Monta la lista en LinkedIn o en Sales Navigator y pásanosla, como explican paso a paso nuestras guías sobre exportar contactos de LinkedIn y sobre encontrar una dirección de email.
Tampoco hay campañas, y no va a haberlas: manda los envíos con Emelia, La Growth Machine o lemlist, que están hechos justo para eso. Ni información sobre las tecnologías que usa la empresa. Y nada de búsqueda inversa, como ya he avisado arriba.
Un aviso sobre el modelo de créditos. A 40 créditos el teléfono, un enriquecimiento intensivo de números vacía un plan unas cuarenta veces más rápido que el trabajo con emails, así que elige el plan en función del volumen de teléfonos y no del número de contactos. Start no tiene facturación anual, y sus créditos no se acumulan de un mes a otro.
Lo que sí tenemos: una Chrome extension que vuelca en HubSpot, Salesforce o Pipedrive, con un clic, la ficha completa y verificada de un perfil de LinkedIn o de Sales Navigator, una API oficial, un servidor MCP en github.com/EnrowAPI/enrow-mcp y el propio Direct Phone Finder.
Plan gratuito: 50 créditos que se renuevan cada mes, sin tarjeta. Diez emails y un número directo, lo justo para comprobar si los números que encontramos son los que tu proveedor anterior ya te ha vendido.
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FAQ
¿Qué diferencia hay entre el número principal de una empresa y un número directo?
El número principal, el de la centralita, es la puerta de entrada que la empresa hace pública: marcarlo te lleva a una locución automática o a recepción, y pasar de ahí depende de tu capacidad de convencer. Un número directo es un número externo que el operador dirige a un solo aparato, de modo que la persona descuelga sin nadie entre medias. Los dos acaban en un campo llamado «Teléfono», y por eso la etiqueta importa más que el número.
¿Un número directo es lo mismo que un móvil?
No. Un número directo suele ser una línea fija asignada a un teléfono de mesa a través del PBX de la empresa, así que deja de funcionar cuando la persona se va, o pasa a quien le sustituye. Un móvil pertenece a la persona y la sigue de un empleador a otro, y es un dato personal de forma mucho más clara, conque las obligaciones que lo rodean pesan más. Unos datos telefónicos serios distinguen entre los dos.
¿Es legal hacer llamadas en frío en B2B?
Depende del país. En Reino Unido, las llamadas comerciales en directo a empresas están permitidas salvo que el abonado se haya opuesto o que el número figure en la TPS o en la CTPS, registros que el artículo 21 del PECR te obliga a consultar antes de marcar. Alemania pone el listón más alto con el § 7(2) Nr. 1 de la UWG, donde el consentimiento presumido es el mínimo y los abonados profesionales también están cubiertos. El régimen de consentimiento francés, en vigor desde el 11 de agosto de 2026, nombra al consumidor y deja la llamada profesional fuera. En Estados Unidos, el 16 CFR § 310.6(b)(7) excluye de la Telemarketing Sales Rule las llamadas de empresa a empresa, aunque las disposiciones sobre declaraciones engañosas siguen aplicándose.
¿Se aplica el RGPD a los números de teléfono B2B?
Sí, siempre que el número identifique a una persona. El número directo o el móvil de alguien con nombre y apellidos son datos personales; una centralita genérica normalmente no. Los proveedores se apoyan en el interés legítimo del artículo 6.1.f), que es una ponderación y no un permiso automático. El artículo 14 obliga después a informar a la persona en el mes siguiente a la obtención de sus datos a través de un tercero, y el artículo 21.2 le permite oponerse a la mercadotecnia directa en cualquier momento, una oposición que corta el tratamiento sin discusión.
¿Se aplica la TCPA a las llamadas B2B?
Las normas nacionales Do-Not-Call del 47 CFR § 64.1200(c) están pensadas para los abonados telefónicos residenciales, tanto en la franja de 8:00 a 21:00 como en el registro en sí, de modo que una línea profesional no queda cubierta. La Telemarketing Sales Rule de la FTC exime, por su parte, las llamadas de empresa a empresa en el 16 CFR § 310.6(b)(7), salvo en lo que toca a las declaraciones engañosas y al material de oficina o de limpieza no duradero. Las normas sobre marcadores automáticos y mensajes pregrabados son una cuestión distinta, que conviene revisar con un abogado.
¿Es legal comprar una base de datos de móviles B2B?
Comprar no es la parte arriesgada. No poder documentar el origen de cada fila, sí. Por el artículo 14, tienes que informar a cada persona de ese fichero de dónde salieron sus datos, y en el plazo de un mes. Si el vendedor no sabe decirte de dónde vienen, no podrás decírselo al interesado ni responder a un regulador. Unos números buscados y verificados en el momento, con el origen documentado por el proveedor, te dejan en una posición bastante mejor que una hoja de cálculo ya vendida a otros doscientos compradores.

